jueves, 10 de septiembre de 2009

Infortunio desamparado


No andaba desorientada, ya casi conocía su final, un final esperado, predecible pero atormentado.

Ella sabía que moriría muy pronto. Siempre fue una mujer enferma, destruida por el pecado de sus padres. Fue fruto del amor, pero también de la desdicha y el odio de sus familias. Sabe, que cuando ella expire, las tensiones se desvanecerán y todo volverá a ser como era.

Sus temores se hacen reales, ya no espera impasible su desaparición, lucha contra su infortunio para recuperar lo que le había sido arrebatado antes de existir, la dignidad y el respeto por uno mismo. Ya no salen lágrimas de sus ojos, tampoco se encierra en sí misma, ahora planea como matar a todos aquellos causantes de sus cuitas y miserias.

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